Llenarse de amor es reventar en mil pedazos en un segundo y dejar cenizas de luz
Llenarse de amor incluso en el más profundo dolor, aún cuando te aferras con los dientes a un momento fugaz
Llenarse de amor es entonces tocar suavemente sobre la herida
Llenarme de amor como una expresión artística más allá de mi existencia, es sumergirme y fusionarse con mi alma y abandonar todo signo de razón
Llenarme de amor para conectarme y ser parte de éter, para navegar el inmenso silencio que da calma y paz, y encontrarme en el pulso vital de algo más grande que mi propio entendimiento.
Fluir sobre las aves como el viento que surca las nubes hasta tocar el cielo y reencarnar en el movimiento de un delfín para sumergirse donde nada existe y todo ocurre, y así volver
Llenarse de amor es convertirme en un espectro de luz, vacilante en la penumbra de algún desierto desgarrado en su propia oscuridad, ir perpetrando el frío de la angustia y el llanto, dándole lugar a un ciclo incierto de renacer desde la calidez de una llama, que se prepara para incendiar de emociones su propia realidad al compás de un sinfonía en movimiento, que baila por si misma para volver a ser

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