Te digo *Luki*
y el sonido se enreda entre mis pensamientos,
como una brisa que llega sin anunciarse,
pero deja las hojas del alma agitadas.
Suena a *Lucky*,
y me hace sonreír,
porque en tu nombre hay algo de destino,
de esos azares que parecen casuales
pero tocan justo donde uno necesitaba sentir.
No sos la suerte en forma de milagro,
sos la suerte en forma de presencia,
de palabra sencilla,
de gesto que llega sin ruido
y cambia el tono del día.
A veces pienso que todos buscamos lo mismo,
nuestro propio trébol de cuatro hojas.
Algunos lo buscan en amores,
otros en caminos nuevos,
y otros
lo hallan en las personas que se quedan.
Yo no te busqué, Luki.
Pero apareciste,
como una señal verde en medio del gris,
como esa hoja distinta
que no se distingue a simple vista,
pero cuando la ves… sabés que no hay otra igual.
Tu risa tiene algo de viento después de la lluvia,
tu forma de estar,
esa manera desinteresada de acompañar,
es como un refugio donde las horas descansan.
Hay amistades que se sienten como destino,
que no necesitan explicación,
ni promesas, ni nombres grandes;
solo existir
Vos sos eso:
un lugar donde lo simple cobra sentido,
donde el azar y la ternura se dan la mano,
donde recuerdo que no hace falta buscar la suerte,
porque a veces la suerte
tiene tu voz,
tu calma,
tu nombre.
Así que sí,
te digo *Luki*,
y pienso en *Lucky*,
y entiendo que todos tenemos
una forma distinta de encontrar nuestro trébol de cuatro hojas,
y que el mío
tuvo tu forma de mirar el mundo
y quedarte un rato a mi lado.
y el sonido se enreda entre mis pensamientos,
como una brisa que llega sin anunciarse,
pero deja las hojas del alma agitadas.
Suena a *Lucky*,
y me hace sonreír,
porque en tu nombre hay algo de destino,
de esos azares que parecen casuales
pero tocan justo donde uno necesitaba sentir.
No sos la suerte en forma de milagro,
sos la suerte en forma de presencia,
de palabra sencilla,
de gesto que llega sin ruido
y cambia el tono del día.
A veces pienso que todos buscamos lo mismo,
nuestro propio trébol de cuatro hojas.
Algunos lo buscan en amores,
otros en caminos nuevos,
y otros
lo hallan en las personas que se quedan.
Yo no te busqué, Luki.
Pero apareciste,
como una señal verde en medio del gris,
como esa hoja distinta
que no se distingue a simple vista,
pero cuando la ves… sabés que no hay otra igual.
Tu risa tiene algo de viento después de la lluvia,
tu forma de estar,
esa manera desinteresada de acompañar,
es como un refugio donde las horas descansan.
Hay amistades que se sienten como destino,
que no necesitan explicación,
ni promesas, ni nombres grandes;
solo existir
Vos sos eso:
un lugar donde lo simple cobra sentido,
donde el azar y la ternura se dan la mano,
donde recuerdo que no hace falta buscar la suerte,
porque a veces la suerte
tiene tu voz,
tu calma,
tu nombre.
Así que sí,
te digo *Luki*,
y pienso en *Lucky*,
y entiendo que todos tenemos
una forma distinta de encontrar nuestro trébol de cuatro hojas,
y que el mío
tuvo tu forma de mirar el mundo
y quedarte un rato a mi lado.
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