lunes, 17 de febrero de 2014

Ella...

Se sentaba algunas noches en el banco del parque, ella miraba las estrellas como si anhelara algo más allá de todo, ella se guardaba todos sus sentimientos en su interior, nunca pensó en gritarlos pero había algo en ella que cautivaba a cualquiera y era algo más que su belleza exterior. Su cabello era largo y oscuro, sus ojos era marrones y profundos, tantos que te perdías en ellos como si fueran el mismo cielo nocturno que observábamos de noches, sentía que algo no estaba bien pero su sonrisa fingía perfección.

¿Con cuantas personas se tropieza uno en la vida que pueden marcar un antes y un después? Ella estaba rodeada de gente que la quería, aunque solo necesitaba uno que nunca estuvo para ella, la soledad la invadía aunque las luces la iluminaban, necesitaba más que un abrazo, necesitaba alguien que la mire directamente a los ojos y no a sus curvas, era más una cuestión de amar con el corazón.

Escribía poemas que guardaba con egoísmo para cuando necesite desahogarse con lágrimas, esos días en los que el cielo se teñía de gris oscuro y no dejaba ver los rayos del sol, en su cuarto su mirada se volvía vacía y se escapaba por la ventana mientras se preguntaba ¿por que tuvieron que poner tanto pesos en mis hombros?. Ya sabes... Todos tienen un limite, era más que un ángel sin alas, era un ángel que necesitaba volar para que todos se dieran cuenta de su celestial presencia, por que sus lágrimas ya se había secado y todo lo que quería era el amor que se había perdido por 4 años...


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