Odio y desahogo, constantemente nos matamos moral y físicamente, sin dejar cicatrizar las heridas de pasados inciertos, nos concentramos en todo lo malo, sin poder respirar, nos sumergimos cada vez mas en lo que no podemos controlar, extendiendo nuestros limites no conocemos cura para esta enfermedad de muerte. Seguimos la corriente arrastrándonos por el vació encubrimiento de la sociedad, embriagándonos con inutilidades y frialdad de parte de la inseguridad y desconfianza. Nos perjudicamos contaste mente, cada vez hacemos apagar mas este inquietante fuego, lleno de fe, que se desvanece con el tiempo, la salvación nos a dejado y al parecer la desolación es lo único que se encuentra rodeando nuestros corazones negros llenos de perversas y ambiciosas ilusiones.
El calor nos quema y el frió nos congela, pero cada vez nos perdemos mas en el limite paralelo del vortice del destino, ignoramos la soledad que es oculta por la falsedad haciéndonos creer que la realidad es clara. Perturbando las ondas positivas del ambiente, y enloqueciendo en este cuarto de la locura, no sabemos como escapar de este pasillo del destino.
Golpeando hasta desangrar tratando de quebrar los vidrios de la honestidad bañándonos en la falsa felicidad, no nos percatamos que con solo gritar no paramos este punzante dolor, antes de dejar que todo empeore y se oscurezca, seria mejor decorar la pintura que llamamos “realidad”, no dejemos que los miedo nos invadan, dejemos nuestras emociones fluir, paremos de llorar y levantarnos para cambiar el mal que nos rodea, démosle libertad a esas sensaciones y volvamos a tocar con el corazón.
No esperemos a que la tormenta pase, bailemos al compás de las gotas de lluvia, limpiándonos el alma, y soltando lo que creíamos muerto dentro de nuestro ser. Marquemos esa diferencia que necesitamos para volver a vivir, hagamos que esa flor crezca y esos pétalos abra sin temor alguno, que el amor que cada uno siente, tome vuelo. Que el silencio se convierta en risas, que la indiferencia se convierta en cariño, que ese olvido se convierta en momentos felices, y esos abrazos en amistades irrompibles.

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